Thursday, March 20, 2014

FILOSOFÍA Y COSMOVISIÓN


Illustrated by Abe Gurvin.
La tierra es un planeta hermoso. Un paraíso lleno de belleza que podemos disfrutar, si tan sólo abrimos los ojos del corazón. Por esto es imprescindible que juntos encontremos soluciones a los presentes problemas globales, para así volver a encontrar un equilibrio con la tierra y nuestra propia naturaleza humana. 

Como humanidad, nos hemos desviado del camino de la armonía. Nuestras presentes condiciones ambientales, económicas, políticas, sociales y espirituales, necesitan cambios urgentes si es que queremos contrarrestar las amenazas que hoy enfrentamos y volver al equilibrio. En una era donde nos hemos enfocado más en el desarrollo del progreso y del consumo, en lugar del desarrollo humano y espiritual, nuestra civilización se encuentra en una crisis mundial. Muchos seres humanos viven en entornos sobre-estimulados y contaminados, donde problemas como obesidad infantil, déficit de atención, autismo, trastornos de conducta y ansiedad, violencia y otros muchos males y enfermedades más, incrementan a una velocidad alarmante. 

Uniendo nuestras mentes y corazones; juntos, podemos comenzar la re-modelación y re-construcción de nuestra sociedad, a través del trabajo con nuestr@s niñ@s y en su educación. Encauzándolos a desarrollar un mayor respeto por la tierra y ellos mismos, alimentando su sentido de interconectividad con la naturaleza y todos los seres vivos, sensibilizando la empatía, y nutriendo el entendimiento de nuestro propósito de vida como seres creadores; podemos enseñarles y juntos aprender a celebrar la gran diversidad que compartimos como familia de esta comunidad global.


Taller de Sensibilización en Escuela Rural #44. Punta Negra, Uruguay. 2012.
Como padres, madres, educadores, adultos y visionarios de esta época, nuestra prioridad debe ser la inversión en el futuro de nuestr@s hij@s; proporcionándoles aptitudes y actitudes para la vida cotidiana, así como la preparación necesaria para enfrentarse a las tareas y condiciones globales que les hemos heredado. Por esta razón, y porque confío en la transformación y concientización de la raza humana, he dedicado mi vida para ayudar y dar voz a l@s niñ@s de la tierra y apoyarlos en el desarrollo de su potencial. Ellos son los integrantes más jóvenes de nuestra sociedad y el futuro de nuestra humanidad. Hay mucho trabajo por delante y tengo la esperanza que juntos podemos crear un gran cambio en nuestro camino de vuelta a casa, comenzando con amor: un niñ@ y familia a la vez.